
Concepto
Mi obra nace de una necesidad constante de entender al ser humano dentro del caos. Pinto figuras humanas porque me interesa observar qué ocurre cuando desaparecen las estructuras que normalmente nos contienen: las leyes, las normas, la religión o cualquier sistema que pretenda ordenar el comportamiento humano. En mis pinturas no existen paisajes ni elementos externos importantes; todo gira alrededor de las personas, de cómo conviven, compiten y ocupan espacio frente a otros individuos. Trabajo con rostros, cuerpos y escalas distintas porque no creo en una sociedad realmente equilibrada. Hay personas que ocupan más espacio, más atención y más influencia, mientras otras quedan invisibilizadas. El tamaño en mis obras no es anatómico, es simbólico. Representa poder, ego, presencia y la necesidad humana de existir frente a los demás. El caos dentro de mi trabajo no es violencia ni destrucción; es un estado permanente. Crecí en un contexto donde el desorden dejó de sentirse como crisis y se convirtió en paisaje. Por eso mi pintura no nace desde la rabia o la denuncia, sino desde la observación de cómo las personas aprenden a convivir dentro de estructuras debilitadas o inexistentes. También pinto porque la quietud me incomoda. Necesito el movimiento constante. Para mí, crear es una manera de regular el exceso de pensamientos y energía mental. La pintura funciona como un flujo continuo donde puedo ordenar internamente todo aquello que afuera parece fragmentado. Mis obras no buscan dar respuestas ni proponer soluciones. Lo que hago es exponer tensiones humanas: la lucha por identidad, la necesidad de reconocimiento, la influencia que unos ejercen sobre otros y la manera en que las personas se adaptan cuando el orden formal deja de funcionar. Pinto la sociedad cuando deja de fingir que es ordenada.
PROCESO ARTÍSTICO
Mi proceso artístico ha estado marcado por la exploración constante de la figura humana, el caos social y la necesidad de movimiento como forma de expresión. Desde que comencé mi carrera artística en 2018 con obras en técnica acrílica, entendí que el arte era una manera de interpretar las tensiones humanas y observar cómo las personas conviven dentro de estructuras sociales fragmentadas. Con el tiempo desarrollé una gran facilidad para trabajar formatos grandes, ya que me interesa que las obras tengan una presencia física fuerte y que el espectador sienta que entra dentro de la pintura. En 2022 comencé a trabajar con esmalte sobre hierro, técnica con la que desarrollé mis primeros murales y piezas de gran formato, incorporando superficies industriales y una estética más contundente a mi lenguaje visual. Actualmente desarrollo mi trabajo en mi taller en Caracas, Venezuela, donde continúo investigando temas relacionados con la identidad, el poder, la influencia y el comportamiento humano dentro del caos social. Mi obra busca representar cómo las personas ocupan espacio, compiten por presencia y construyen relaciones dentro de un entorno donde las estructuras tradicionales pierden fuerza. Además de la práctica artística, también he desarrollado experiencia en comunicación y manejo de marca personal a través de entrevistas en radio y televisión. Considero que la adaptabilidad, la capacidad de conceptualizar ideas y el interés por las temáticas sociales son elementos fundamentales dentro de mi proceso creativo y de mi crecimiento como artista.
EXPOSICIONES
Exposiciones Individuales: Exposición Diciembre 2025: “Sociedad” Club Camurí Grande, La Guaira, Venezuela. Exposición Noviembre 2024: “Entre Rieles” Calle los Cedros, Caracas Country Club Chacao. Exposición Octubre 2023: «Zaperoco», Galpones de Los Chorros, Caracas. Exposición 2023: «Rincón del Arte», CIEA, Caracas (Mural). Exposición 2019: «Picasso visto por Nicolás Lapadula», Colegio Integral el Ávila, Caracas. Exposición 2018: «Sociedad Nicolás Lapadula», Cumbres, Caracas. Exposiciones Colectivas Destacadas: 2025: William Werner, Terrazas del Ávila, Caracas. IX Subasta de arte fundación Carolina Herrera 2025: El arte de Cocuy arte con propósito, Ambienti home, Caracas Design Week, Subasta de arte fundación artes integradas. 2025: Centro de Arte Latino, Las Mercedes, Caracas, Venezuela. 2025: Subasta de Autismo dejando huella, Los Palos Grandes, Caracas. 2025: Subasta de Autismo en Voz Alta, Cerquone Gallery, La Castellana, Caracas. 2025: Subasta silenciosa de artes visuales del Altamira Tennis Club de Caracas. 2024: «Caja del Centro Cultural Chacao», Av. Tamanaco, Caracas. 2024: Embajada de Suiza, «Pixeles Horizontes», Caracas. 2024: Barquisimeto Espacio de Arte Zientte Barquisimeto, Lara. 2024: Country Caracas. N a la 2, con Ricardo Cervini, Caracas. 2024: La Castellana, Caracas. Mueblería Spatium, Caracas. 2023: Galería GBG ARTS, «Oswaldo Vigas el Lenguaje Contemporáneo», Prados del Este, Caracas, Venezuela. 2023: «Fundana Internacional», Captiva Containers, Miami, Estados Unidos. 2023: INTERLUDIO, GBG ARTS, Prados del Este, Caracas. 2023: Subasta «Autismo en Voz Alta», Hotel Tamanaco, Caracas.
YO como ARTISTA
Soy Nicolás Alberto Lapadula Acrich, un joven artista de 18 años con una pasión innata por el arte y un compromiso excepcional con mi desarrollo creativo. Desde una edad temprana, he demostrado una notable capacidad para dominar diversas técnicas artísticas, combinando habilidades autodidactas con formación formal en talleres especializados. . Poseo una disciplina y dedicación rigurosas que me han permitido realizar múltiples exposiciones individuales y participar activamente en destacadas muestras colectivas y subastas benéficas a nivel nacional e internacional. Me distingo por mi sensibilidad social, reflejada en la creación de murales comunitarios y colaboraciones con fundaciones de salud y educación.
PROYECTOS SOCIALES
También he encontrado en la labor social una manera muy importante de expresar y entender mi obra. Más allá del estudio o la pintura en sí, muchas veces han sido las experiencias humanas las que me han ayudado a comprender mejor el concepto que desarrollo en mis trabajos. Uno de los proyectos sociales que más marcó mi investigación artística ocurrió durante un viaje de estudio que realicé junto al Colegio Integral El Ávila al Delta del Orinoco. Durante esa experiencia tuvimos la oportunidad de compartir con comunidades de la zona e instalar una obra de arte en una escuela de los waraos. Ese momento cambió profundamente mi manera de entender el caos, la sociedad y la figura humana. En ese lugar entendí que muchas de las estructuras que normalmente vemos como indispensables simplemente no existían de la misma manera. Las dinámicas humanas funcionaban desde otros códigos, otras prioridades y otras formas de convivencia. Sin embargo, seguía existiendo algo muy fuerte: la necesidad humana de comunidad, identidad y presencia. Allí comprendí que mi obra no habla únicamente del desorden, sino también de cómo las personas construyen sentido incluso dentro de contextos donde las estructuras tradicionales son frágiles o distintas. La convivencia con la comunidad warao me hizo observar cómo el ser humano se adapta constantemente a su entorno y cómo las relaciones humanas terminan organizándose desde dinámicas invisibles que muchas veces pesan más que cualquier ley o sistema formal. Esa experiencia me ayudó a reafirmar por qué pinto figuras humanas y por qué me interesa tanto el comportamiento colectivo dentro del caos normalizado. Instalar una obra en esa escuela no fue simplemente llevar arte; fue entender que el arte también puede convertirse en una conversación silenciosa entre realidades completamente distintas. Ahí sentí que mi investigación dejó de ser únicamente estética y comenzó a convertirse en una observación mucho más humana y social.